Desde hace algunos años un número cada vez más grande de extranjeros le debe su vida a Antioquia, gracias a un programa que promociona los servicios de salud de la región en todo el mundo.
En los ultimos años empezó a observarse en Medellín un gran número de extranjeros en las salas de espera de las principales clínicas y centros médicos de la ciudad. No se trataba de turistas desprevenidos que habían sufrido algún percance menor propio de las vacaciones. Estas personas habían viajado hasta la capital antioqueña con la esperanza de recuperar la salud perdida, a veces como último recurso.La poca oferta de servicios médicos de calidad en Centroamérica y el Caribe, y el alto costo de los ofrecidos en Norteamérica, hizo que muchos pacientes empezaran a mirar a Medellín como una alternativa viable. El clima, el precio, la vocación de servicio y la cercanía geográfica hicieron que muchos se atrevieran a viajar a la capital antioqueña a pesar de la imagen que difundían los medios de comunicación de todo el mundo.
El pionero en la atención a pacientes extranjeros fue el Hospital Universitario San Vicente de Paúl, que para principios de la década de los 90 comenzó con los trasplantes de riñón, pero se extendió a otras instituciones y servicios, como neurocirugía, otorrinolaringología, cirugías plásticas y hasta servicios odontológicos.
Domingo, 3 de Noviembre 2002 Revista Semana




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